Jazz, arte, comunidad

Desde mi juventud he tenido una visión un tanto existencialista de la vida que pienso me viene heredado de mi difunta madre. Me interesaba conocer cuáles eran los patrones de comportamiento humano y entablé, durante un tiempo, algunas conversaciones con personas muy inteligentes. Descubrí que tener una inteligencia alta suele ir unido a tener una alta sensibilidad. Me interesaban en especial los aspectos sociales del hombre.

Este ensayo va de la sensibilidad, de lo que nos hace humanos a través del arte, donde  bien puede enmarcarse a la expresión artística del jazz que no concibo como un mero pasatiempo.

Hace poco he tenido oportunidad de indagar en el pensamiento del particular escritor argentino Ernesto Sabato y su visión del hombre. De algún modo intuía su idea de que el arte es una dimensión que hace al hombre “integral” y puede “salvarle” de la crisis en la que se encuentra. Cualquier manifestación artística me parece imprescindible pero, en mi caso particular, por encima de las demás está la música jazz.

Este ensayo va de la sensibilidad, de la condición humana en su relación con los demás.

Ernesto Sábato entendía el arte como una experiencia en comunidad, a través del arte el artista interpreta y expresa los sentimientos de todos.  Con el arte uno se sobrepone a los límites del hombre.

Se centró principalmente en la Literatura y la pintura pero mi intención es que quede aquí reflejado a través de sus extractos literarios, parte de su pensamiento que bien puede tener aplicación a la música jazz:

“El arte es una síntesis dialéctica de los dos contrarios, pensamiento racional y pensamiento mágico”.

«El arte de cada época trasunta una visión del mundo y el concepto que esa época tiene de la “verdadera realidad”, y esa concepción, esa visión está asentada en una metafísica y un ethos que le son propios» (EEYSF, p. 36). Así el arte contemporáneo se transforma en una mediación hacia otros niveles de realidad superiores, pues nace de la oscura y angustiosa aspiración humana «a algún género de belleza que sea perfecta, a un  conocimiento que valga para siempre y para todos, a principios éticos que sean absolutos. El arte es el mediador para alcanzar ese algo eterno»
(EEYSF, p. 93).

Sábato niega la función lúdica del arte. Éste no tiene por propósito la mera evasión de una realidad hostil ni es completamente gratuito: «La literatura no es un pasatiempo ni una evasión»
(EEYSF, p. 3).

“El arte no tiene la belleza como único fin y su función no es meramente esteticista. Desde Sófocles, pasando por Dante, Shakespeare y otros grandes, por el arte «se encuentra la belleza, pero no aquella que se logra cuando se la busca por sí misma, sino otra, grande y trágica, desgarrada por la disonancia y el horror» (EEYSF, p. 146).

En la vida real, entre infinitos caminos que se le presentan al hombre, se puede optar por uno solo; el arte, sin embargo, «es la forma que el hombre ha inventado para escapar a ese acorralamiento» (EEYSF, p. 163)

La función por excelencia del arte es la gnoseológica, el conocimiento del hombre y su existencia, y a través de él el conocimiento «de vastos territorios de la realidad» (EEYSF, p. 27)

La literatura es «una forma -quizá la más completa y profunda- de examinar la condición
humana», y por eso constituye «la búsqueda de un nuevo conocimiento más profundo y complejo, pues incluye el irracional misterio de la existencia»
(EEYSF, p. 16).

«Los artistas son los herederos del mito y de la magia, son los que guardan en el cofre de su noche y de su imaginación aquella reserva básica del ser humano…» (EEYSF, p. 106).

La función «catártica»: Además de esta indagación compleja de la realidad, es misión del arte «despertar al hombre de su letargo», «sacudirlo de entre la algodonosa maraña» en que se encuentra (EEYSF, p. 194)

La función «social e integradora»: La dialéctica kierkegaardiana ya mencionada, que permite a la obra de arte una universalidad a partir de la inmersión en el yo y faculta al creador a «romper la soledad», lo hace entrar «en comunión con el otro»: «el Tú (contemplador) alcanza al Yo (artista) a través del objeto artístico» (EEYSF, p. 95). El arte es visto como un «intento de reunión […] para trascender la soledad» (EEYSF, p. 136), «es por antonomasia social y comunitario. No puede ser estrictamente individual, pues vivir
es con-vivir […]. El arte como el amor y la amistad no existe en el hombre sino entre los hombres» (EEYSF, p. 185).


E. Moreno

Fuentes de donde salen las citas:

-LA CONCEPCIÓN SABATIANA DEL ARTE: UNA ÉTICA DEL HEROÍSMO Por Laura Rosana Scarano

-El escritor y sus fantasmas (EEYSF) Ensayo de Ernesto Sábato (1963)

3 comentarios sobre “Jazz, arte, comunidad

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