Jazz y discriminación

“Como la sociedad cree que los negros son inferiores, cualquier persona negra que crea algo bonito y artístico está automáticamente desafiando estos prejuicios. Así que, por definición, el jazz es contrario a todas las formas de racismo y opresión”.

McCoy Tyner, pianista

“El secreto de la existencia humana no solo está en vivir, sino también en saber para qué se vive”

Fiódor Dostoyevski, escritor

Partiendo de la base que nos da la economía política de que todo asalariado sufre una doble explotación: la de extracción de plusvalía y la explotación a través de los intereses de la deuda, habría que añadir que el sector de músicos de jazz lleva a sus espaldas una larga trayectoria de discriminación racial y sexista que, a tenor de algunos acontecimientos sociales acaecidos en el tiempo presente, conviene refrescar.

Seguramente los ecos de la esclavitud resuenan ya muy lejanos para las presentes generaciones Y y Z (millennials y postmillennials). Cuando en 1865 Abraham Lincoln reflejó por escrito la abolición de la esclavitud aún quedaría mucho por hacer. Por entonces los negros se empezaban a agrupar entre el proletariado más bajo de las ciudades y entre el campesinado de los pueblos en condiciones aún de esclavitud.

Estos negros son los que dieron a luz a la música jazz.

Hablando de la esfera musical hubo un tiempo en el que aquellos esclavos negros que trabajaban en el algodón o en la caña de azucar exorcizaban sus penas y durezas laborales cantando unas coplas conocidas con el nombre de “work songs”. Otra variante musical en las zonas rurales era la de los blues rurales primitivos.

Si añadimos los cantos religiosos que proliferaban en aquella época entre esta población podemos asegurar que esta tríada (work songs, blues y negro spirituals) sembraría las bases de acentuación rítmica y melódica que auguraban el advenimiento de la música jazz.

El árbol del jazz frondoso, colorido y repleto de sabrosos frutos hunde, por tanto, sus raíces en el sufrimiento de esta población.

Martin Smith, en “John Coltrane. Jazz, racismo y resistencia” afirma que en el jazz ha existido una tradición permanente de rebelión consciente ante los ataques racistas.

Por mucho tiempo a los músicos de jazz blancos y negros no se les permitió tocar juntos públicamente. Solo en los after-hours hacían jam sessions juntos, como ocurrió por ejemplo con los trompetistas Louis Armstrong y Bix Beiderbecke en los años 20 de Chicago.

Se conoce la anécdota en la que un policía blanco de St. Louis saludó afanoso a Duke Ellington después de una actuación y le dijo: “Si hubieras sido un hombre blanco, Duke, habrías sido un gran músico”.
Duke, sonriendo sin expresividad, respondió: “Creo que las cosas habrían sido diferentes si hubiera sido un hombre blanco”.

El propio Armstrong, en una carta de septiembre de 1941 al crítico de jazz Leonard Feather, escribió: “Me gustaría recordar uno de mis momentos más inspiradores. Estaba tocando en un concierto en un auditorio de Miami. Entré en el escenario y vi algo que nunca había visto. Vi a miles de personas, de color y blanco, en el piso principal. No segregados en una fila de blancos y otra fila de negros. Todos juntos, naturalmente. Pensé que estaba en el estado equivocado. Cuando ves cosas así, sabes que estás avanzando “.

“El racismo y el tribalismo están muy arraigados en Estados Unidos y, de hecho, hasta se enseña en las escuelas”

Wynton Marsalis, trompetista

Claudia Torán Tortajada, licenciada en Bellas Artes e investigadora, cuenta en su investigación titulada “Discos, arte y racismo: introducción a la gráfica reivindicativa del free jazz de los años setenta” que “las confrontaciones eran interminables en el ámbito artístico y musical, y resultaba paradójico  como  aquellos  blancos,  que  consumían  música  negra,  estaban  a  su  vez  promulgando el racismo y las leyes de segregación. Un dramático ejemplo de ello lo encontramos en la historia de Bessie Smith, aclamada diva del blues en los años veinte y treinta; la cual tras un accidente automovilístico falleció desangrada, debido a la discriminación en hospitales, donde no atendían a personas de color. Fueron muchos los músicos y creativos que se negaban a permanecer impasibles ante tales acontecimientos discriminatorios; como el trompetista Miles Davis quien se atrevía a sentenciar “no toco música para blancos”, dando  la  espalda  a  su  propia  audiencia,  simbólica  y  literalmente;  y  utilizando  la  música como arma de expresión y liberación.”

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En esta misma investigación cuenta Claudia Torán que la famosa revista  Down Beat, biblia del jazz desde los años 30, excluía de forma reiterada a los músicos afroamericanos.

El manager Norman Granz alquiló un auditorio en Houston en la década de 1950. Personalmente, antes del concierto, quitó los letreros que decían WHITE TOILETS y NEGRO TOILETS. Cuando llegaron los músicos, Dizzy Gillespie, Ella Fitzgerald, Buddy Rich, Lester Young, Granz observó cómo algunos tejanos blancos se oponían a sentarse junto a tejanos negros. El empresario dijo: “Te sientas donde yo te siento. No quieres sentarte junto a un negro, aquí tienes tu dinero”.

“Creía que el jazz podía servir como un arma social frente a la segregación”.

Norman Granz una de las figuras de la industria del jazz. Fundador de varios sellos, entre ellos Verve.

Lady day, beligerante desde sus comienzos contra los fuertes golpes que propinaba el racismo, firmó por Verve.

“Soy Charles Mingus. Soy mulato, soy de piel amarilla… medio amarilla… apenas amarilla, no soy lo bastante blanco para dejar de pasar por negro ni lo bastante claro para que me llamen blanco. Yo me declaro negro. Soy Charles Mingus: para mí, no tengo color… Charles Mingus es un músico, un músico mestizo que toca con belleza, que toca con fealdad, que toca con amor, que toca masculinamente, que toca femeninamente, que toca música, que toca todos los sonidos, fuertes, suaves, sonidos que no se oyen, sonidos, sonidos, sonidos…”.

Por las leyes de Jim Crow hoteles, restaurantes, cines y baños públicos fueron segregados según la raza.

“El abuso racial hacia Billie Holiday también fue visto durante sus actuaciones. Una vez se la consideraba de piel muy clara para cantar con la banda. Los supervisores del concierto pensaron que alguien de la audiencia podría considerarlo como una persona blanca, por lo que se vio obligada a usar un maquillaje especial que hacía que su tez se viera más oscura”

“Comer era un desastre, dormir era un problema, pero el mayor lastre de todos fue una pequeña cosa simple como encontrar un lugar para ir al baño ”. Aunque a veces la banda podría eludir las leyes de Jim Crow. Antes de entrar en el hotel segregado, pintaron un punto rojo en la frente de Billie que parecía ser ciudadano de la India. Fue ingresada en el hotel sin ningún problema.

Otro ejemplo de cómo se vilipendió a Billie Holiday es el concierto en el Lincoln Hotel en la ciudad de Nueva York en octubre de 1938. La gerencia del hotel, para no molestar a los invitados, insistió en que Holiday debería “caminar por la cocina para subir al escenario”. Usé el elevador de servicio en lugar del que usan los huéspedes del hotel, y esperé en una habitación pequeña arriba para cantar en lugar de sentarme en el escenario con el resto de la banda ”

Entre las distintas situaciones discriminatorias que sufrió Ella Fitzgerald, una de ellas fue la de echarla a ella y otros músicos del avión donde tenían reservas de primera clase (que se hicieron para evitar que ocurriera tal situación). El grupo tuvo que esperar en Honolulu durante tres días. Debido a esta desagradable situación, Fitzgerald presentó una demanda por discriminación racial contra Pan-American Airlines. The Airlines afirmó sin ninguna evidencia objetiva que la situación fue causada por una “confusión de horarios”.

Otra situación tuvo lugar en Houston, donde Fitzgerald y su banda estaban tirando dados en uno de los clubes nocturnos. El juego fue interrumpido por varios detectives. Unos pocos testigos afirmaron que los arrestos fueron una “retribución por el esfuerzo de Granz (la productora discográfica de Ella) para desagregar las salas de conciertos en el Sur”.

Al igual que otros músicos afroamericanos, Ella Fitzgerald tuvo dificultades para encontrar un hotel donde poder dormir o un restaurante. Incluso algunas instalaciones públicas fueron segregadas como piscinas.

El baterista Max Roach puso de manifiesto las duras condiciones de trabajo que acompañaron a una música asociada con negros. La palabra “jazz” significaba para Max Roach “el peor tipo de condiciones de trabajo, el peor en prejuicio cultural. . . pequeños lugares lúgubres, el peor tipo de salarios y condiciones que uno pueda imaginar. . . el abuso y la explotación de músicos negros “.

En 1981, el trombonista Vic Dickenson, nacido en Ohio, en 1906, explicó que “al otro lado de la calle de nuestra casa había un [bosque] y el Ku Klux Klan solía reunirse allí. Se paraban en círculo con sus túnicas en ese bosque y quemaban sus cruces y eso me molestó durante mi infancia ”.

En 1988 el bajista Milt Hinton recordaba horririzado este suceso: “Uno de los recuerdos más claros de mi infancia en Vicksburg es el linchamiento que vi cuando tenía siete u ocho años. . . . Había una hoguera y cincuenta o sesenta hombres bebían de jarras de whisky, bailaban, maldecían y miraban hacia un árbol sobre sus cabezas. Y en este gran árbol vi una figura con forma de persona que cuelga de un cable largo conectado a una rama. . . estaba cubierto de sangre “. Sin embargo, los asesinos “siguieron disparando sus armas contra el cuerpo colgante” como “un par de hombres [estaban] arrastrando sobre un tambor de gasolina y colocándolo debajo del cuerpo colgante. Luego, alguien más arrojó una antorcha a la lata y el lugar se iluminó como si fuera de día. . . . Nunca olvidaré ese incendio “.

“Durante la Segunda Guerra Mundial, el baterista Philly Joe Jones fue contratado como operador de tranvía, uno de los ocho hombres negros a quienes se le dio ese puesto en Filadelfia (a muchos de estos músicos les resultó difícil ganarse la vida persiguiendo su arte y, a menudo, tenían que encontrar otros medios de apoyo). Cuando se presentó a trabajar el primer día, descubrió que los huelguistas blancos habían cerrado todo el sistema de transporte interurbano en protesta por esta contratación desagregada. El racismo fue tan intenso que se colocó una guardia militar armada en cada tranvía para que los negros no atacaran a los operadores blancos que viajaban por los barrios negros y viceversa.”

En Pine Bluff, Arkansas, Charlie Parker recibió un golpe en la cabeza con una botella después de que se negó a tocar una melodía solicitada de un hombre blanco en la audiencia.

“En 1973, el productor y empresario John Hammond buscaba convencer a CBS Records, un gigante de la industria, para que volviera a emitir un álbum de dos discos de la música de Teddy Wilson. Este pianista progresista, una vez conocido como el “Mozart marxista”, hizo estas grabaciones en la década de 1930 y, dijo Hammond, “se le pagó una tarifa irremediablemente inadecuada por grabar. . . . Por supuesto, hemos hecho una fortuna en muchas de las reediciones de Teddy Wilson con Billie Holiday sin pagarle nada a Wilson ”.

Para hacerse idea de los pingües beneficios de las compañías de discos, en 1980, el músico y emprendedor Dr. Billy Taylor aseguró que un “disco de hard bop bien producido o una reedición de un artista respetado recupera los costos de producción con ventas en Estados Unidos de 5,000 a 10, 000 registros en un año”. Dexter Gordon, McCoy Tyner, Woody Shaw y Bobby Hutcherson estaban llegando a 50,000 a 100,000 registros y algunas décadas antes, Theolonius Monk, Bill Evans y John Coltrane fueron capaces de vender 100, 000 registros solo en los Estados Unidos.

Estos son algunos ejemplos musicales de jazz protesta contra la discriminación y los abusos:

-La portada de este artículo que es la del álbum “Max Roach´s Freedom Now Suite” muestra una foto de estudiantes negros en un mostrador de almuerzos para blancos en el sur. La mirada del camarero lo dice todo.

Max impulsa la experiencia estadounidense negra del “Driva Man” al “Día de la Libertad”. En el disco la voz y gritos de Abbey Lincoln.

viniloEscucha We Insist! Max Roach’s Freedom Now Suite

-Alabama (1963) John Coltrane del álbum  Live at Birdland, en respuesta al bombardeo de la Iglesia Baptista de la calle 16 en Birmingham en septiembre de ese año. El 15 de septiembre, cuatro miembros del Ku Klux Klan colocaron dinamita debajo de los escalones de la iglesia. La explosión mató a cuatro niñas e hirió gravemente a muchas otras.

viniloEscucha Alabama. Cuarteto de John Coltrane.

-Nina Simone compuso  “Mississippi Goddam” en 1964; una canción inspirada en la muerte del activista Medgar Ever, y el asesinato de cuatro niñas en el bombardeo de la iglesia Baptista de Birmingham en Alabama.

viniloEscucha Mississippi Goddam

-Extracto de la pieza “Strange fruit” Billie Holiday:

De los árboles sureños pende una extraña fruta, / hay sangre en sus ramas y sangre en sus raíces, / cuerpos negros que balancea la brisa del sur, / extraña es la fruta que cuelga de los álamos.

viniloEscucha “strange fruit” Billie Holiday

-Charles Mingus compuso ‘Fables of Faubus’ como respuesta a la medida impuesta por el gobernador de Arkansas, Orval Faubus, de mandar a la Guardia Nacional a la escuela de Little Rock para impedir que nueve jóvenes afros ocuparan un pupitre en el centro educativo.

viniloEscucha Fables of Faubus

-“Freedom Suite” de Sonny Rollins

viniloEscucha Freedom Suite

Miles admitió que “uno de sus primeros recuerdos fue haber sido perseguido por una calle por un hombre blanco gritando” ¡Negro! ¡Negro! ¡Negro!”

Esperando que este tipo de injusticias sociales se extingan por completo puesto que, a día de hoy afortunadamente, ya los negros no cuelgan de los álamos, queda aún mucho por hacer en la práctica y para la toma de conciencia de los dramáticos efectos de esta férrea discriminación social.


E. Moreno

@FeelingJazz


Fuentes bibliográficas:

-Artículo en The World Street Journal “How Jazz Helped Hasten the Civil-Rights Movement” By Nat Hentoff

-https://www.elmundo.es/cultura/2016/01/10/56917e2046163f50048b4604.html

-https://canaltrece.com.co/noticias/jazz-origen-instrumentos-historia-billie-duke-ellington-mingus-nina-simone/

-Puro jazz- Ricard Gili

-DISCOS, ARTE Y RACISMO: INTRODUCCIÓN A LA GRÁFICA REIVINDICATIVA DEL FREE JAZZ DE LOS AÑOS SETENTA Claudia Torán Tortajada

-Discrimination of African Americans from the perspective of black jazz musicians at the turn of the 20th Century by  Borkowski Michał, Kujawa Wojciech, Lipiński Dawid, Malchrzycki Michał

-Jazz and justice -Gerald Horne

 

 

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