La historia del disco “Kind of Blue”

De entre las múltiples formas de esculpir la belleza a través de las piezas musicales de jazz esta es una de ellas. El gran éxito comercial y mundialmente famoso disco (cuádruple platino) del sexteto de supernovas de Miles Davis. No es el mejor de la historia de esta música, no lo es al menos en fraseo virtuoso, en swing, en alma de blues o en capacidad de improvisación . Podemos encontrar piezas mejores en estos términos. Incluso Miles dijo: “En Kind of Blue no conseguí lo que me proponía. Fallé en mi intento de incorporar al sonido final el sonido exacto del finger piano africano. Cuando lo expreso todos me miran como si estuviera loco”.

Pero todo eso no importa porque asistimos a una celebración de la música sublime, del recogimiento y paz interiores, de un canon del jazz. El álbum que muchos se llevarían a una isla desierta. Asistimos a una fiesta del equilibrio y de la buena química musicales entre unos artistas que se sacrificaron a si mismos por el resultado del grupo. Es el disco de cabecera de legiones de aficionados y fuente de inspiración que ha regado con su caudal y sigue regando a manantiales de músicos.
Liderados por Miles Davis, que llevaba las ideas del temario del disco en la cabeza, el resultado es de una calidad extraordinaria.

Los maestros de cualquier rama artística suelen contar que el cenit se alcanza llegando a depurar los conceptos hasta la simplicidad. A tal simplicidad han llegado en este disco los maestros Miles, Coltrane, Cannonball, Bill Evans, Wynton Kelly, Chambers y Jimmy Cobb.
Cualquiera de ellos tenía cualificación sobrada para destacar en el lenguaje del hardbop o bop a secas, pero el camino elegido para este disco es muy diferente.


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BILL EVANS, WALTZ FOR FREEDOM


La capacidad comunicativa, la sensibilidad y capacidad de articulación del sonido de estos músicos son portentosas. Con Kind of blue provocaron una marejada melódica de la austeridad de recursos que les ha llevado al Olimpo de la historia de la música universal hasta el tiempo presente.

Quizá sea ese acercamiento tan íntimo, que conecta con el escuchante, lo que hace tan especial este disco. Te sumerge en una piscina en la que los sentidos del tiempo y el silencio nos cambian por completo.

Para Berendt: “nunca en la historia del jazz se ha examinado con tanta penetración el fenómeno de la soledad como lo ha hecho Miles Davis.”


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MILES DAVIS


Se grabó en el edificio de una antigua iglesia ortodoxa del sur de Manhattan. El baterista fue el primero en llegar, después Bill Evans y luego el resto de miembros.

Registrado en tres carretes Scotch 190 de acetato, que han resistido con dignidad el paso de las décadas y que hoy son de Sony Legacy, que compró el catálogo de Columbia.

7 micros y algo de eco intencionado.

La portada del disco fue diseñada con acierto de marketing, al poner el título y créditos bien arriba y así facilitar su visibilidad, al pasar con los dedos los vinilos que se acumulaban para su venta en las disquerías. La famosa foto de portada de Miles, intensa y oscura, fue tomada en un concierto en directo, en el Apollo Theater.

Más de 4.5 millones de ejemplares vendidos.

Este sexteto llevó a un disco de Jazz al puesto 12 de los 500 mejores de la historia según Rolling Stone.

Sesenta años después, aún se considera como un monumento a la modernidad y mucho tendrían que cambiar las cosas para que dejara de serlo.

Estamos en 1959. Visto hoy, con el paso del tiempo fue un año muy importante para la historia del jazz.

New York durante los años cincuenta era un hervidero artístico. Había más de 100 clubs de música en vivo y 40 exclusivos de jazz.

Todo este caldo burbujeante refleja, en mi opinión, un deseo impulsivo de cambio de era, una serie de grabaciones apuntan una vez más al cénit del género: “Ah Um” de Charles Mingus, “Time out” de Dave Brubeck, “Anatomy of a murder” de Duke Ellington, “Giant Steps” de John Coltrane y “The shape of jazz to come” de Ornette Coleman. Glorias musicales y a la vez un punto de inflexión que conducía, en cierto modo, a un destino de decadencia posterior.

Los fallecimientos de Billie Holiday y su amigo Lester Young eran el presagio de un fin de etapa mientras la escena jazzística estaba en completa ebullición creativa.

El contexto histórico tras la segunda guerra mundial estaba tenso por el inquietante ambiente de tensión social, de discriminación racial en los Estados Unidos. Muchos músicos de jazz lo vivieron en sus propias carnes.

El halo de misterio de Miles Davis, parapetado en su afán de marcar distancias, escondía lo que su música reflejaba con total nitidez: sutileza, sensibilidad, melancolía, profundidad insondable. Representación máxima de lo cool junto a los arreglistas Gil Evans y Claude Thornhill.

Miles venía de sembrar tres éxitos: los álbumes The Birth of The Cool (1957), Miles Ahead (1957) y Milestones (1958). Estaba en la cima de su creatividad. Thelonious Monk y su seña de identidad del uso del silencio en sus improvisaciones dejó su impronta en el estilo de Miles.

Este disco intemporal ha hecho llorar de emoción pero no puede decirse que sea cierto que se grabara de un tirón y sin ensayos. Hubo, durante las sesiones de sonido, comienzos de tema fallidos, están recogidos en grabaciones.

El saxo alto Cannonball estaba de buen humor y se gastaron bromas entre ellos. El ambiente era propicio para alcanzar esa serenidad que desprende el disco. Es un disco que la gente utiliza para encontrar tranquilidad y momentos íntimos.

QUINCY JONES: «Amigo mío, ésa será siempre mi música. Pongo Kind Of Blue cada día: es como mi zumo de naranja. Sigue sonando como si se hubiera hecho ayer».

CHICK COREA: «Una cosa es tocar un tema, o montar un repertorio, pero algo totalmente distinto es crear prácticamente un nuevo lenguaje musical, que es lo que se logró con Kind Of Blue».

GEORGE RUSSELL: «Kind Of Blue es uno de esos álbumes maravillosos que surgieron de aquel período. El solo de Miles en “So What” es uno de los más bellos que jamás se hayan interpretado».

Los sumos sacerdotes del templo de “Kind of Blue” que sabían formular con maestría con su instrumento son:

Bill Evans. Estamos en marzo del 59 y hasta Agosto no cumplirá los 30. Hace tan sólo 9 años que se ha graduado en piano y llega a New York en el 54. Ya había escrito su gran hit lírico “Waltz for Debby” , había tocado con grandes figuras de Jazz y conocía a George Russell, que le abrió los oídos al jazz modal.

Fue reemplazado por Wynton Kelly en el sexteto de Miles y es recuperado como pieza clave en este disco, por sus conocimientos del concepto que pretenden desarrollar y por sus enormes cualidades musicales para el colorido armónico. Miles lo sabía: “muy pocos “cats” podían tocar con un enfoque modal y “Moe” (apodo de Evans) lo hacía; eso me permitió pensar la música de otra manera y te diría que planeé Kind Of Blue en torno del piano”.

Adderley y Coltrane conducían al conjunto con sus fraseos bien articulados.

Trane todavía no había cumplido los 33. Había formado parte del primer quinteto de Miles, después en 1957 trabajó con Thelonious Monk en la legendaria Five Spot de New York y volvió a unirse a Miles en enero de 1958, donde permaneció hasta abril de 1960, después de una gira por Europa a la que fue a regañadientes.

Adderley había grabado en abril de 1958 “Milestones” con Miles, Paul Chambers , John Coltrane, Red Garland y Philly Joe Jones.

Paul Chambers al bajo. ¡Qué importante es el bajo en la música de jazz! Es el lubricante que hace que la melodía circule y su participación en el disco fue de importancia capital.

En 1955 entró en la formación de Miles Davis, se mantendría hasta 1963. El duo con Bill Evans que da comienzo a «So What» es muy recordado.

Jimmy Cobb a la batería, propiciando muy sutilmente la pulsación rítmica requerida por el ambiente melódico.

El amigo y baterista de Miles Philly Joe Jones fue impulsado a abandonar por sus asuntos personales y en el 57 Miles contrata a Jimmy Cobb. Del 57 al 63, tocó con John Coltrane y Cannonball Adderley en Sketches of Spain, Someday My Prince Will Come, Live at Carnegie Hall, Live at the Blackhawk, y Porgy y Bess.
En 1963, Cobb dejó la banda de Davis para continuar con Chambers y Kelly en formación de trio.

Wynton Kelly, ideal para poner el tono y groove bluesísticos. Trabaja con Miles Davis del 59 al 63, con quien grabaría “At the Blackhawk” o “Someday My Prince Will Come”. Después de dejar a Davis formará su propio trío con Paul Chambers y Jimmy Cobb,

Diría Miles de él: “Wynton llegó justo antes de entrar en el estudio para grabar Kind of Blue, pero yo ya había planeado aquella sesión pensando en el estilo de Bill Evans”.

Un conjunto en el que todos los instrumentos llevan el ritmo preciso, porque los músicos conocen el concepto musical de lo que hay que hacer y se ponen al servicio de ese concepto, sin egos. Esto es el jazz. Despliegan un arco completo de sutilezas, matices y acentuaciones.

Cada músico cobró 65 dólares por cada una de las dos sesiones del 2 de marzo y 22 de abril, repartidas en diez horas. Miles pidió a la Compañía que a John Coltrane, Paul Chambers y Cannonball Adderly les dieran 100 dólares adicionales a cada uno.

Veamos algo de los títulos del disco:

“So what” un famoso riff (frase breve de dos o cuatro compases que se repite ) de vientos. El baterista Cobb confesaba que creyó que había arruinado la toma al marcar la entrada demasiado fuerte con el plato. Pero no fue así. Utiliza el “call and response”(llamada y respuesta) de los blues.

“Freddie Freeloader” fue el primer tema en grabarse aunque aparezca el segundo. Da un salto alegre, evoca la figura del gorrón y éste, por definición, tiene que ser simpático. Participación estelar en el disco de Wynton Kelly.

“Blue in green” es para mi la obra cumbre que honra a Miles Davis del título de Príncipe de la oscuridad . A mi este tema me llega especialmente. Es una búsqueda de lo frágil, ahonda en el abismo de cada uno de nosotros y es la pieza del disco que mejor conecta esta zona sensible de Bill Evans y Miles. Serviría de despedida musical para ellos porque no volverían a grabar juntos después de este disco.

Es el núcleo del álbum, puras cortinas sedosas de melancolía, tinieblas y silencios.

La balada “Blue in Green ” fue escrita por Bill Evans. El compositor Earl Zindars mencionó que “[Bill Evans] la escribió en mi cuaderno donde vivía en el este de Harlem, en un quinto piso, y se quedó despierto hasta las tres de la mañana tocando estos seis compases una y otra vez” .

“All Blues” Jimmy Heath dijo que el riff de Chambers que se escucha en este tema es un antiguo lick del blues tradicional.

“Flamenco Sketches”, último tema del disco y segunda balada. Miles le pidió al contrabajista Chambers que siguiese las manos de Evans, decía Ashley Kahn en su libro. Es un tema complejo y necesitó dos tomas.

Pueden verse partituras con la estructura modal de los temas. La esencia del jazz modal reside en la utilización de escalas como trampolín para los solos, en lugar de las recargadas sucesiones de acordes propias del jazz en la Era del Bop.

Estos músicos demostraron que se puede construir todo un edificio musical sin melodías ni ritmos impactantes, sin hacer gritar a los instrumentos de viento para que saquen lo mejor de si, ni pegar duro a los toms y platos de la batería. No hace falta nada de eso sino tener clara la idea, desarrollarla con honestidad y enfatizar en las notas de color ,demostrando que el sexteto va al unísono y es un organismo muy vivo.

Miles demostraría una capacidad pasmosa para pasar página y seguir mirando hacia adelante tras materializar con este álbum un hito musical de titánicas proporciones artísticas.

vinilo

KIND OF BLUE


E. Moreno

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Elaboración propia a partir de las siguientes fuentes:

-“So What: Análisis Interpretativo del álbum kind of Blue de Miles Davis aplicado a un recital final” Sebastián Alejandro Yánez Paez 2018

-“Miles Davis y Kind of Blue. La creación de una obra maestra” Ashley Kahn Ed. ALBA Editorial. 2002

2 comentarios sobre “La historia del disco “Kind of Blue”

  1. Pingback: Siente a Miles Davis (1926-1991) – FeelingJazz

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