IÑAKI SALVADOR: “Hay que bajarse ya de esos tópicos de que la música de jazz es difícil, de que es para oídos muy selectos y para gente exquisita. La música de jazz tiene que estar en pie de igualdad con cualquier otro estilo musical dentro de las programaciones.”

En lo personal es cercano y amabilísimo (esto lo he comprobado en primera persona). En lo profesional se percibe un músico disciplinado, constante, muy consciente de dónde viene y del momento en que se encuentra.

Se le intuye una capacidad de análisis de la música en general y del jazz en particular que le hace disfrutar, quizá todavía más apasionadamente,  de su música y de la de los compañeros con los que toca en diversas formaciones.

Hoy hablamos de jazz con el pianista Iñaki Salvador.

PREGUNTA: Si no el mejor, sin duda has demostrado ser uno de los mejores pianistas del panorama de nuestro país. ¿Cómo se consigue eso? ¿Te sientes reconocido?

RESPUESTA: Los lugares a los que uno llega, profesionalmente hablando, vienen dados por una mezcla muy difícil de cuantificar. Creo que fundamentalmente son dos factores, uno el aguante, el trabajo continuado, fijarte un objetivo profesional que es ser músico y expresarte a través de la música.

Otro factor que tiene mucho que ver con el azar, en qué momento naces y, por tanto, en qué momento desarrollas tu carrera profesional y cuál es el panorama artístico allá donde te encuentres en ese momento.

En mi caso se han dado las dos circunstancias. Yo no se exactamente a dónde he llegado, pero si sé que he trabajado mucho y sigo trabajando mucho sobre mi instrumento y sobre la comprensión global de la música que hago y a nivel teórico también.

FOTO IÑAKI SALVADOR 4

© ANDER GARTZIANDIA

Además, he tenido un factor suerte. Me tocó comenzar en los años 80 y tuve la fortuna de decidir, siendo de San Sebastián, marchar a Barcelona. Allí tuve la suerte de que fuese un momento muy especial, que hubiese una ebullición muy grande, un impulso fuerte de mucha gente joven queriendo tocar música de jazz, alrededor del taller de músics de Barcelona.

Con la suma de ambas cosas he llegado a poder vivir de la música desde hace muchísimos años, desde que tenía 17 ó 18 años, y me siento reconocido. He tenido la suerte de desarrollar una carrera y de poder hacer la música que he querido hacer, de haber conseguido tener una discografía de la que estoy orgulloso. Estoy en líneas generales contento.

Con la suma de ambas cosas he llegado a poder vivir de la música desde hace muchísimos años, desde que tenía 17 ó 18 años, y me siento reconocido.

P: De formación clásica, ¿cómo llegaste al jazz?

R: Hice estudios clásicos y los sigo haciendo, porque me gusta mucho estudiar y tocar música clásica. Llegué al jazz desde edad bastante temprana, con 17 años más o menos y me fascinó la música de jazz. Creo que tuvo mucho que ver el festival de jazz de San Sebastián. Que la ciudad donde nací y donde vivía tuviera un festival de verano tan potente, donde venían figuras internacionales tan importantes, influyó bastante en que tuviera acceso a la música de jazz. Era un acontecimiento social y musical de primer orden, me impactó muchísimo y tuve la oportunidad de escuchar mucha música de ese estilo y de comenzar a interesarme.

¿Cómo llegué al jazz? Recuerdo que de una manera curiosa: me llamaban poderosamente la atención los cantautores, en concreto los músicos cubanos, especialmente por el momento social y político de aquella época, como Silvio Rodríguez o Pablo Milanés.

En su música había mucho color armónico y pequeños espacios donde había improvisaciones jazzísticas y por suerte, mis hermanos traían a casa discos de estos cantautores entre otros. Tuve la suerte de escuchar esa música de cantautor de muy alta calidad armónica, con texturas armónicas, arreglos y pequeños solos de instrumentistas; ahora un pianista, ahora un saxo, ahora un trombón, que hacían improvisaciones sobre estas canciones y a mí eran momentos que me fascinaban especialmente.

En su música había mucho color armónico y pequeños espacios donde había improvisaciones jazzísticas.

Era una armonía que se salía de la rutina, de la música más comercial. Las melodías eran más sofisticadas y además había pequeños espacios para improvisadores. Me atrapó mucho ese tipo de color.

viniloVII Muestra BBKJAZZ / MIKEL ANDUEZA 5tet “Cada 5 segundos”

P: He leído que tocas jazz de manera autodidacta ¿Cómo es tu proceso creativo?

R: Yo comencé a tocar jazz de manera totalmente autodidacta. En mi ciudad, por los años 80 había un grupo de personas, entusiasta también de la música de jazz, y comencé a juntarme a esta gente, que también eran autodidactas. Intentaban con mucha dificultad, por ejemplo, traer libros de EEUU. Recuerdo que traíamos en vinilo aquellos discos de la serie Aebersold, eran discos con fines didácticos, con bases grabadas; bajo, batería, piano que servían como base de acompañamiento.

Me uní a estos jóvenes músicos que, como yo, intentaban trascribir solos, deducir cosas encontrando un libro por aquí y otro libro por allá, libros de escalas, libros que explicaban algo de la armonía del jazz. Y con todo aquello nos íbamos apañando.

Comencé de esa manera y, como he dicho antes, marché a Barcelona porque allí había una escuela potente donde la enseñanza del jazz estaba sistematizada y con muy buenos profesores. Allí llegué tocando jazz y tuve la suerte de convertirme, al poco de llegar, no solo en alumno del taller de músics sino, al mismo tiempo, en profesor. Me asignaron algunos alumnos de jazz y a la vez aprendía con maestros.

Mi primera llegada al jazz, en efecto,  fue autodidacta y haciendo trabajo en equipo, que es algo hermoso en los comienzos. Te encuentras con otras personas que están en tu misma situación y entre todos y de una manera muy generosa, creativa y positiva íbamos adquiriendo los conocimientos poco a poco y juntos.

Allí llegué tocando jazz y tuve la suerte de convertirme, al poco de llegar, no solo en alumno del taller de músics sino, al mismo tiempo, en profesor.

El taller de músics de Barcelona acabó de conformarme, me dio una estructura mental más clara, un orden en el corpus teórico del jazz, de la armonía moderna, de la improvisación, etc y me dio una idea más global.

P: De todo lo que haces; profesor, arreglista, compositor, intérprete, músico para teatro, danza producciones etc.¿ qué es lo que te hace más feliz?

R: Las circunstancias de San Sebastián en aquellos momentos no facilitaban especializarse únicamente en la música de jazz. Si querías vivir exclusivamente de la música había que ser versátil, tenía uno que ser capaz de responder a diferentes retos profesionales como acompañar a cantautores. He hecho muchísimo trabajo acompañando a cantautores vascos como Mikel Laboa, que fue un gran amigo mío con el que estuve veinticinco años trabajando.

viniloMIKEL LABOA – “Lizardi” – Mayo 1991

Me empezaron a encargar música para películas del cine vasco, también música para la televisión autonómica del País Vasco, para Euskal telebista, música para series e incluso para sintonías de los informativos.

Si querías vivir exclusivamente de la música había que ser versátil, tenía uno que ser capaz de responder a diferentes retos profesionales como acompañar a cantautores.

También grupos de teatro y danza que querían música original para sus espectáculos me la encargaban.

En primera instancia uno se ve abocado a eso, porque aunque tenía conciertos, no era sencillo vivir única y exclusivamente de eso.

Por supuesto la docencia también para mí ha sido algo muy importante, para poder vivir de la música, y en mi caso para aprender yo mismo. Me considero un profesor vocacional, me gusta muchísimo enseñar y creo que es porque aprendí mucho a organizar los conocimientos, a sistematizarlos y a generarme para mí mismo una rutina de trabajo y estudio.

Me considero un profesor vocacional, me gusta muchísimo enseñar.

Me es muy difícil elegir de todo lo que es mi realidad musical, de lo que he sido como músico y soy como músico. Sin duda siento un especial placer tocando música en directo, haciendo música en directo, siendo intérprete y, en concreto, dentro de lo que es la interpretación, tocando música de jazz, música improvisada.

Disfruto haciendo música que tenga márgenes importantes de libertad, de creatividad y de comunicación muy directa con los músicos con los que esté tocando y eso es lo que es la música de jazz fundamentalmente.

Para ser un buen improvisador considero que es muy enriquecedor haber trabajado todas estas áreas de la música que a mí me ha tocado trabajar: la composición para audiovisuales, para teatro, la docencia, porque me ha obligado a estudiar y a documentarme mucho.

Es verdad que lo he hecho de manera autodidacta pues no he aprendido en ninguna escuela a componer para cine, no he estudiado pedagogía. Pero creo que si trabajas de manera comprometida con lo que pretendes hacer, la suma de saberes, la suma de corpus teóricos de las diferentes especialidades te hace sin duda mucho mejor improvisador y mucho mejor músico de jazz.

P: Recibiste, entre otros muchos premios, el premio Tete Montoliu. ¿Qué te dice el nombre de Tete Montoliu?

R: Tete Montoliu en mi carrera musical ha sido una figura fundamental. A principios de los años 80 comencé a escuchar a Tete Montoliu porque empezaron a caer en mis manos sus discos. Ejerció sobre mí una influencia y una fascinación brutales. Me ocurrió algo muy curioso: los discos de Tete Montoliu me impactaron tanto que durante aproximadamente un año y medio no escuchaba más que discos de Tete Montoliu de manera loca. Cada vez que conseguía un nuevo disco suyo era feliz y tengo un montón de vinilos  suyos.

Tete Montoliu en mi carrera musical ha sido una figura fundamental.

iñaki salvador

Recibiendo el premio de manos de Tete Montoliu

Se dió la circunstancia de que con un grupo que yo tenía aquí en San Sebastián, nos presentamos a un concurso de grupos locales dentro del festival de jazz y ese año que concursábamos trajeron como Presidente del jurado del concurso al propio Tete Montoliu.

Imagínate cómo estaba yo de ilusionado y de nervioso porque, quien estaba siendo una referencia para mí brutal, iba a ser una de las personas que iba a juzgar en aquel concurso. Tuvimos la suerte de recibir un doble premio, por un lado ganamos este concurso pero además había un premio especial que se daba al mejor solista del concurso y tuve la suerte de recibirlo yo. Asique te puedes imaginar lo que supuso para mí, tuve la ocasión de recibir el premio de manos del propio Tete Montoliu y ahí comenzó una relación personal que duró muchos años hasta su desaparición. Se convirtió en un interlocutor, con el que de vez en cuando hablaba, compartíamos sentido del humor y charlas entorno a música. No siempre estábamos de acuerdo y eso era muy enriquecedor para mí. Años después, ya cuando Tete murió, este premio que tú me citas se instituyó en Madrid en recuerdo del gran Tete.

Los discos de Tete Montoliu me impactaron tanto que durante aproximadamente un año y medio no escuchaba más que discos de Tete Montoliu de manera loca.

Es un gran honor tener un premio que lleva el nombre de alguien que fue un músico tan colosal y que para mí fue una influencia importantísima en mi aprendizaje y crecimiento como músico. 

viniloTete Montoliu en Jazz entre amigos

P: Otro de los músicos más destacados de nuestro país es Jorge Pardo. ¿Cómo es trabajar con él a duo?

R: Jorge Pardo es un músico singular, único, uno de esos músicos totalmente reconocible desde la primera nota cuando le escuchas, bien sea con el saxo, bien sea con la flauta. Músico de tremendo carácter, de personalidad fortísima, clara, definida, diáfana. Siempre ha transitado caminos muy personales. Tengo la suerte de tener amistad con Jorge Pardo y de haber compartido bastantes conciertos, la mayor parte en formato de dúo. Hicimos un disco juntos, grabado en directo en un querido club de jazz de mi ciudad, San Sebastian, llamado Altxerri.

Trabajar con Jorge a dúo es una experiencia de alto voltaje. Tal es la energía que desarrolla siempre cuando toca, tal es la honradez con la que toca y la creatividad inmensa sin fronteras pues te puedes imaginar. En dúo con él hay una libertad brutal, no hay nadie más, por un lado uno siente muchísima responsabilidad desde el piano porque tienes que poner toda la base armónica y el soporte rítmico.

viniloJorge Pardo con Iñaki Salvador-Como Tú Quieras (En Directo)

Pero el aprendizaje es brutal, con Jorge siempre me he entendido muy bien musicalmente y todo ha sido muy fluido, muy fácil. Es una persona tremendamente generosa, que se presta con mucha facilidad a tocar los repertorios que le quieras proponer. Es una persona inquieta, curiosa, que en cualquier música que le propongas encuentra siempre un espacio para hacer música y para crear. La experiencia de tocar con Jorge Pardo es recibir una Master Class en cada ensayo o en cada concierto.

La experiencia de tocar con Jorge Pardo es recibir una Master Class en cada ensayo o en cada concierto.

Desde el punto de vista personal es una experiencia vital fantástica, compartir con él la visión del mundo, de las relaciones humanas, de la propia música,  teorizar y charlar sobre el propio hecho creativo es una experiencia fantástica.

Por tanto se me hace un músico especialmente atractivo, porque cuando un gran músico tiene discurso personal también tiene posición, toma partido y define sobre las cosas de la vida y sobre el hecho artístico. Eso es tan importante casi como lo que compartes en el escenario y le da un sentido.

P: ¿Es Bach más jazzístico que otros clásicos?

R: Johann Sebastian Bach, su música, lo pone especialmente fácil para crear sobre ella, para buscar salidas creativas para improvisar, para entrelazar lo que es el lenguaje de jazz con lo que es el lenguaje de Bach. Creo que se podría decir, por buscar un titular, que Bach es el primer gran músico de jazz de la historia.

Bach es el primer gran músico de jazz de la historia.

La música de jazz, la estructura armónica, incluso rítmica en ocasiones pero, sobre todo, armónica y la estructura contrapuntística son las bases de lo que los jazzistas hoy día hacemos, claramente, clarísimamente. En la música de Bach hay elementos que son clave y están los fundamentos de la improvisación jazzística.

No hay que olvidar que en aquellos tiempos de Johann Sebastian Bach una de las artes y de las disciplinas más desarrolladas era precisamente la improvisación. Ellos funcionaban con aquel sistema que se da en llamar el bajo cifrado, es decir, intérpretes de la época que simplemente recibían como punto de partida compositivo un bajo, una línea de bajo y las indicaciones bastante someras en torno al acorde a construir sobre ese bajo. A partir de ahí generaban las composiciones, creaban ellos mismos su propio contrapunto, sus propias melodía, realmente sofisticadas desde el punto de vista polifónico.

FOTO IÑAKI SALVADOR 2

© ANDER GARTZIANDIA

Eso está en la base de lo que luego, siglos después, ocurrió con el nacimiento del jazz. Es verdad que el jazz ya incorpora otros elementos muy importantes como música afroamericana que es, incorpora elementos africanos desde el punto de vista rítmico etc, lo que todos ya sabemos. Pero la música de Bach establece las bases de muchísimos elementos con los que aún seguimos funcionando en la música de jazz.

Por tanto es bastante natural, es bastante orgánico y, desde luego, es una ventana abierta la música de Bach a poder realizar improvisación sobre ella.

Cuando uno analiza sus obras se queda con la esencia de lo que es la composición de Bach, se queda con la comprensión profunda de la armonía y con la sugerencia melódica que te plantea.

Es un punto de partida fantástico y creo que es especialmente adecuado, mucho más que otras músicas de otros compositores clásicos, para tocar jazz a partir de su música.

P: Te fui a ver al Festival de Jazz de Madrid tocando junto a Francis Posé al contrabajo, Kike Perdomo al saxo, y “Roper” José Vázquez a la batería. Aprovechando tu experiencia en festivales ¿qué opinión te merece el festival de jazz de Madrid y qué se puede mejorar?

R: No sabría decir en qué se podría mejorar el festival de jazz de Madrid.

Recuerdo aquel concierto que citas y he tenido también la ocasión de participar en este gran festival con otro proyecto, en dúo de pianos, tocando música de Bach precisamente. Tuve la ocasión de tocar allí el proyecto que tengo junto a mi amigo Alexis Delgado, que se llama Johann Sebastian Jazz.

viniloJOHANN SEBASTIAN JAZZ Alexis Delgado & Iñaki Salvador –

(Aria de la Suite en re)

La verdad es que en ambos casos, tanto en el concierto que citas como en el que yo también te comento, tuvimos la oportunidad de tocar en Conde Duque, en una sala fantástica y unas condiciones acústicas y de espacio maravillosas.

Creo que es un festival muy interesante, hasta donde yo conozco, aunque sólo fuera por el siguiente elemento: la mezcla en su programación de grandes artistas internacionales junto con artistas nacionales, de jazz español. Yo creo que esto es uno de sus valores muy muy potentes y, de hecho, artistas españoles tratados con la misma categoría que los artistas de otros países.

Creo que el festival de jazz de Madrid es muy interesante, hasta donde yo conozco, aunque sólo fuera por el siguiente elemento: la mezcla en su programación de grandes artistas internacionales junto con artistas nacionales, de jazz español.

Se nos trata con respeto y cariño.

Creo que esto es algo loable, que los músicos de jazz nacionales valoramos mucho y agradecemos mucho. Nos parece que es un festival en el que se nos trata con respeto y también con cariño.

viniloEscucha a Juan Luis Castaño, Chano Dominguez, Kike Perdomo, Francis Pose

P: ¿Qué recomendación o ideas se te ocurren para que se apoye el jazz en el resto de España tanto como en Euskadi? ¿Qué destacarías de lo que se está haciendo bien en Euskadi y puede hacerse en otras regiones?

R: En Euskadi tenemos algo muy potente desde hace ya 15 años o un poco más: Musikene. Es el centro Superior de Música del País Vasco, un conservatorio donde está insertado, por así decirlo, un departamento de jazz muy interesante y que ha sido pionero en bastantes cosas. El hecho de que el jazz haya entrado en la enseñanza superior es algo importante y, en concreto, en el País Vasco nos ha supuesto una oportunidad maravillosa de que vengan estudiantes de fuera y, por tanto, se generen relaciones artísticas interesantísimas que de otra manera no se generarían.

En Euskadi tenemos algo muy potente desde hace ya 15 años o un poco más, Musikene.

La mezcla de jóvenes estudiantes y de jóvenes músicos de otras latitudes, no solo vascos sino de otros lugares, hacen lógicamente que desde el punto de vista artístico y social se produzca una mezcla, una contaminación en positivo que es realmente importante.

Por lo demás, creo que tanto en Euskadi como en cualquier otro sitio el impulso al jazz pasa por actitudes que podrían rogarse o reclamarse tanto a público como  a programadores de conciertos.

Como público, también los profesionales, como no, que también somos público, tenemos que mantener vivo el compromiso de acudir a las salas donde se programa música de jazz. Se nos llena la boca con que hay muchos problemas, que las condiciones son malas para los músicos de jazz y que es difícil salir adelante, pero a veces nosotros mismos como público no somos generosos, en el sentido de acudir con regularidad a los conciertos de otros colegas o de los artistas que vienen por nuestra ciudad.

Como público, también los profesionales, como no, que también somos público, tenemos que mantener vivo el compromiso de acudir a las salas donde se programa música de jazz.

Al público general habría que pedirle más fidelidad al hecho del directo, de escuchar música en directo. Estamos en unos tiempos difíciles porque como la música nos llega con tanta facilidad por cualquier medio: las plataformas digitales, las televisiones con un montón de canales, todo nos viene al salón de nuestra casa con mucha facilidad y a veces es difícil que la gente acuda a las salas.

Creo que lo que se tiene que hacer para mejorar es avivar la llama del compromiso del público, que el público consuma, disfrute y acuda a las salas donde ocurren cosas en directo. Y cuando hablo de música, hablo de todo tipo de música y hablo también de cualquier arte escénica, que acudamos a ver teatro, danza, etc.

Y luego otro compromiso es el de los programadores de conciertos, me refiero, sobre todo, a los programadores públicos, que trabajan con dinero público, que miren a la hora de programar por la rentabilidad cultural de lo que hacen y no solo por la rentabilidad económica.

Creo que hay que pedir también ese ejercicio de responsabilidad, de pluralidad, de que más allá de que a un programador le guste personalmente un estilo más que otro ,que se generen programaciones lo más plurales posibles y con interés cultural.

Creo que hay que pedir también ese ejercicio de responsabilidad, de pluralidad, de que más allá de que a un programador le guste personalmente un estilo más que otro, que se generen programaciones lo más plurales posibles y con interés cultural.

No son los mejores momentos para la música en las programaciones estables, es verdad que hay grandes festivales y grandes eventos,  pero son como los fuegos artificiales, potentes que ocurren durante unos días y luego falta que durante el resto del año haya una programación estable. Creo que queda mucho esfuerzo por hacer.

Que las cosas han cambiado, sí, porque yo decía estas mismas frases hace 35 años cuando me entrevistaban: que había que mantener durante el resto del año la programación y sigo diciendo lo mismo. ¿En 35 años nada ha cambiado? No diría jamás que nada ha cambiado, hay más programación estable pero todavía la música de jazz sigue siendo un poquito el hermano pequeño, la oveja negra.

Un poco detrás del argumento este, que yo creo un poco falaz, de que la música de jazz es difícil, de que es para oídos muy selectos, para gente exquisita que está acostumbrada a escucharla y, por tanto, la entiende, ese argumento de que hay que tener cuidado y no se puede programar mucho porque el público no viene.

Yo creo que hay que bajarse ya de esos tópicos y que la música de jazz tiene que estar en pie de igualdad con cualquier otro estilo musical dentro de las programaciones.

P: ¿Puedes recomendarnos algún grupo o músico al que debamos prestar atención?

R: Creo que hay un universo brutal de músicos a los que hay que prestar atención, muchísimos. Podría hacer recomendaciones personales de músicos en general y pianistas en particular que a mí me interesen especialmente, pero más que músicos en particular a los que seguir, hablaría de algo más actitudinal.

Es muy interesante, como oyentes y aficionados a la música, yo me considero un melómano también, que escucha la música por puro disfrute, no solo por obligación profesional, es muy importante mantener un pie en el pasado y otro pie en el presente y futuro.

No está  reñido tener un amor a la tradición y un conocimiento profundo de la tradición, seguir escuchando a los músicos esenciales en lo que fue la génesis del estilo y de cada uno de los estilos. Dentro del jazz hay cantidad de corrientes, es una música que solo en un siglo ha tenido un desarrollo espectacular, existe jazz para todos los gustos y colores. Hay que tener un pie en las tradiciones, porque dentro del jazz hay muchas tradiciones; desde el jazz más clásico hasta el bebop, el jazz rock, el fusión hasta el étnico.

Y el otro pie mantenerlo con atenta escucha a lo que están haciendo los músicos de hoy día, que son en realidad los músicos del futuro y esto es lo que yo recomendaría más que artistas puntuales.

Sin ninguna duda, si hay que citar algún nombre, hay artistas como Brad Mehldau que siempre nos va a seguir sorprendiendo y siempre estoy atento a cualquier novedad discográfica suya. Es un perfil de músico tan ecléctico y versátil, tan abierto y capaz además de abordar diferentes caminos que por ser un poco fiel a tu pregunta diría que Brad Mehldau , pero hay muchos más.

viniloBrad Mehldau – ‘And I Love Her’ 2016

P: ¿En la actualidad qué trabajos ocupan tu tiempo?

R: En estos momentos estoy, por un lado, preparando conciertos que tengo este mes de Julio, entre los que me gustaría citar un concierto en un bonito pueblo que se llama Elciego. Allí voy a dar un concierto en trío en recuerdo de un periodista musical que fue muy importante en España: Juan Claudio Cifuentes “Cifu”, donde tenía una vinculación especial con este pueblo y donde ha quedado todo su legado: sus discos, libros y su familia. Su mujer e hijas tienen allí un espacio muy especial en su recuerdo.

vinilo Iñaki Salvador recibe un premio en “Jazz entre amigos”

Fragmento de programa 5º aniversario – Año 1989

Este es el 4º año en el que se organiza, en el mes de Julio, un pequeño festival de jazz en su recuerdo y donde tengo la suerte de dar un concierto.

También tengo otro concierto por aquí cerca, en Orio (Guipúzcoa), con un proyecto en el que tocamos la música de Imanol. Es un importantísimo cantante vasco también desaparecido y al proyecto lo llamamos “Imanol jazz” porque a partir de sus canciones generamos un espacio improvisación y la llevamos al territorio del jazz.

También estoy componiendo durante estas semanas un nuevo espectáculo teatral de mi compañía de teatro, que se llama Vaivén producciones, y estamos comenzando los trabajos de creación de un nuevo espectáculo. Será un musical en torno a la figura de Sor Juana Inés de la Cruz  con bastantes canciones. Estoy arrancando con la composición de música para este musical.

También hay en proyecto un viaje, en Septiembre, al festival de Kanazawa en Japón por un tributo en recuerdo del gran Mikel Laboa, Es un proyecto muy jazzístico todo a partir de canciones de Mikel Laboa y lo vamos a ofrecer el 14 de septiembre en el festival de Kanazawa.

En fin, mi marcha de siempre en estos próximos meses, compaginando la composición para diferentes tipos de espectáculos con los conciertos más jazzísticos.

P: ¿Cuál es tu opinión en el debate de si hoy se mete o no en el saco del género jazz música que no tiene estas características? ¿Consideras que puede ser más una amenaza o una ventaja para el jazz no ponernos puristas?

R: No sé si es bueno pero no creo que sea malo que en festivales de jazz, por ejemplo, se incluyan artistas que no están relacionados para nada con la música de jazz, artistas comerciales, que hacen música moderna en general pero que no son músicos de jazz .

Entiendo que hay festivales como el de San Sebastián y otros, que suceden en una época del año muy concreta, el verano, por lo cual son festivales que también tienen que atender a otros objetivos que no son solo los de ofrecer música de jazz. Se les exige ser festivales eclécticos y abiertos que contenten a un amplio espectro de población, tanto local como foránea,  porque es un momento de turismo, e incluyen artistas que claramente no son artistas de jazz ni de lejos o ,en algunos casos, pueden rozar un poquito la estética jazzística, pero de una manera muy tangencial.

No creo que sea bueno ponerse excesivamente puristas siempre que la programación jazzística de estos festivales sea sólida y potente, como creo que es la del festival de jazz de San Sebastián, en cuyos escenarios principales realmente hay una programación jazzística muy clara.

Que luego haya más cosas que no son jazz, no es grave mientras no se pierda en un porcentaje importante, puesto que son festivales de jazz,  de la programación. Por tanto no me podría especialmente purista si una cosa no va en demérito de la otra.

Que luego haya más cosas que no son jazz, no es grave mientras no se pierda en un porcentaje importante, puesto que son festivales de jazz,  de la programación.

P: Fuera de tu trabajo ¿puedes compartir con nosotros alguna de tus aficiones?

R: Tengo aficiones bastante convencionales y bastante normales. Están bastante contaminadas por mi profesión, porque realmente disfruto mucho, en mi tiempo libre, de ir a conciertos, de ir a ver obras de teatro, danza etc .

Aficiones muy normalitas como pasear por el monte, coger la bici y dar buenos paseos en bicicleta y desde luego estar con amigos, compartir con amigos muchos espacios como una fuente tremenda de enriquecimiento y diversión.

Muchas gracias Iñaki y mucha suerte.

@FeelingJazz

 


Iñaki Salvador
http://www.vaivenproducciones.com

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