CUARTETO DE JAVIER COLINA, reseña.

El pasado Viernes 25 de Enero se celebró en la cafetería La Pecera del Círculo de Bellas Artes de Madrid una sesión de Jazz del cuarteto de Javier Colina.

 

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Este cuarteto lo integran en esta ocasión el contrabajista Javier Colina, el pianista Pablo Gutiérrez, el saxofonista Ariel Brínguez y Daniel García Bruno a la batería.

La influencia de ritmos calientes, latinos e incluso del Magreb estuvo presente en casi toda la sesión.

Tocaron los siguientes temas entre otros:

-“Soberana rosa” de Ivan Lins

-“Pueblo nuevo” de Rubén González

-“Epistrophy” de Thelonious Monk: me pareció especialmente soberbio el cubano Ariel Brínguez atreviéndose a tocar un tema tan difícil del emblemático y genio pianista bebop.

-Un bolero

-“Soy califa” de Dexter Gordon

viniloEscucha “Soy Califa” de Dexter Gordon

Tenemos ante nosotros a uno de los más grandes contrabajistas internacionales y eso hay que apreciarlo. Lo que es capaz de extraer de las cuerdas del “armario” muy poquitos han sido bendecidos para hacerlo.

En la sección rítmica el pianista Pablo Gutierrez me pareció muy correcto y me llamaron la atención, como mero aficionado que soy, los cambios de presión sobre las teclas adaptándose en todo momento a la situación. Especialmente destacable el atrevimiento de tocar “Epistrophy” de la que salió más que airoso.

Daniel García Bruno hizo alarde de un amplio abanico de recursos a la percusión tocando con la punta y el cuello de la baqueta, las escobillas en las melodías más lentas, las mazas y el pedal del bombo con mucha destreza. Me maravillaron la subida y bajada de volumen en el acompañamiento según lo requería la ocasión.

De Ariel Brínguez solo puedo decir que es magnífico el dominio de los saxos tenor y soprano y el sentido melódico que le da a los temas. Especialmente me encantó cuando tocó el saxo soprano, sólo le faltó ponerse a bailar y nosotros con él.

Se percibió una gran compenetración entre los músicos y especialmente resaltables fueron los diálogos contrabajo-piano, contrabajo-batería.

La buena sintonía entre ellos y la naturalidad de Javier Colina no dejaron al público indiferente que rompió en aplausos en numerosas ocasiones.

Un disfrute escuchar y ver tocar a este cuarteto que cualquiera que tenga la oportunidad debe vivir al menos una vez en su vida.

 

 

 

 

 

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